miércoles, 14 de agosto de 2024

Gral Pinochet

Augusto José Ramón Pinochet Ugarte, en calidad de Comandante en Jefe del Ejército de Chile, encabezó el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 que derrocó al gobierno de Salvador Allende. Tras el bombardeo a La Moneda, el poder fue asumido por una Junta Militar de Gobierno liderada por Pinochet, siendo nombrado Jefe Supremo de la Nación el 27 de junio de 1974 y, pocos meses después, el 17 de diciembre, Presidente de la República.

Su estadía en el poder se caracterizó por el quebrantamiento del sistema democrático, la disolución del Congreso Nacional, la proscripción de los partidos políticos, la restricción de los derechos civiles y políticos (libertad de expresión, información, reunión y movimiento) y la violación de los derechos humanos. También debió sortear conflictos limítrofes como el caso del Canal Beagle con Argentina, situación que generó tensiones entre las Fuerzas Armadas de ambos países.

Bajo su gobierno se dio inicio a un proceso de profunda transformación económica y social. A partir de 1980 se comenzó a implementar con fuerza un nuevo modelo económico de corte neoliberal, desarrollado bajo los lineamientos de los llamados Chicago boys.

A través de un plebiscito en 1980, se aprobó una nueva Constitución Política que establecía que Pinochet continuaría en la presidencia por un nuevo período de ocho años, cargo que asumió formalmente el 11 de marzo de 1981. Asimismo, ascendió a Capitán General al año siguiente, grado de tradición colonial que no se había ostentado en nuestro país desde los comienzos de su vida republicana.

Las transformaciones económicas y políticas implementadas durante el régimen militar se oponían a la imagen del otro Chile durante ese período, el de la resistencia y movilización social. Desde 1983 se inició una fuerte oposición al régimen, situación que culminó con el triunfo de la opción "NO" en el plebiscito de 1988. Como consecuencia de esto, y tras la realización de un nuevo plebiscito en 1989 que tuvo como objeto reformar la Constitución para garantizar la futura gobernabilidad democrática, el 14 de diciembre de 1989 se realizaron las primeras elecciones presidenciales y parlamentarias, resultando elegido el candidato de la Concertación de Partidos por la Democracia, el demócrata cristiano Patricio Aylwin Azócar. Con ello se inició un período de transición a la democracia que se caracterizó, en sus primeros años, por la tensión existente entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas, aún bajo el mando de Augusto Pinochet pues, tras entregar el poder el 11 de marzo de 1990, este continuó como Comandante en Jefe del Ejército, tal como lo establecía la Constitución dictada durante su gobierno.

El 11 de marzo de 1998, al día siguiente de abandonar la comandancia en jefe, Pinochet volvió a participar activamente en la política del país cuando asumió como senador vitalicio. Sin embargo, su fuero parlamentario no impidió que se iniciaran diversos procesos judiciales en su contra. Caso emblemático fue su detención en Londres en octubre de 1998 y el caso Riggs, que lo acusaba de malversación de fondos públicos.

su muerte, acaecida el 10 de diciembre del 2006, recibió honores fúnebres únicamente como ex Comandante en Jefe del Ejército y no como ex Presidente de la República.

Fuente: https://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-31395.html

martes, 13 de agosto de 2024

La cuestión social...

...en Chile (1880-1920)

Es indudable que la pobreza y las desigualdades sociales no surgieron en el país en la década de 1880, como tampoco han desaparecido en la moderna realidad del Chile actual.
No obstante, ya desde finales de siglo XIX muchos elementos se conjugaron para transformar los problemas sociales en una cuestión social, como son, un contexto económico capitalista plenamente consolidado, marcado por una incipiente industrialización y un proceso de urbanización descontrolado que agravaron las malas condiciones de vida del trabajador urbano; una clase dirigente ciega e ineficiente ante los problemas y quejas del mundo popular; y, finalmente, una clase trabajadora que ya no estuvo dispuesta a quedarse de brazos cruzados esperando que el Estado oligárquico llegara a ofrecer alguna solución a sus problemas.

Fue a lo largo de estos años que se pusieron en marcha una serie de movimientos sociales que transformaron la cuestión social en un problema que afectó no sólo a los trabajadores sino a todo el país. Desde entonces, surgieron a la luz pública una serie de innumerables escritos, ensayos, artículos de prensa y tesis de grado que comenzaron a analizar sus causas y motivos, además de las posibles alternativas de solución. Esta amplia gama de debates políticos e ideológicos pueden resumirse en tres grandes corrientes.

La primera corriente se originó al interior del mundo conservador-católico que, a partir de la Encíclica Rerum Novarum, adhirió a la línea social cristiana impulsada por la iglesia católica. A grandes rasgos, vio la cuestión social como resultante de una crisis moral que desvirtuó el rol dirigente y protector de la elite criolla. El énfasis estuvo puesto en la responsabilidad que le correspondió a los ricos en el cuidado y bienestar tanto material como espiritual de los más pobres, a través de la educación, la beneficencia, el socorro y la justicia. En síntesis, más acción social y menos caridad.

En segundo lugar, existió una corriente liberal y laica vinculada al Partido Radical y donde también se incluyeron intelectuales independientes de clase media. Para ambos sectores, la cuestión social fue el resultado de un conflicto de clases, un problema estructural de la sociedad nacional, afectada por la falta de desarrollo económico, la explotación laboral, la inflación y la carencia de ayuda estatal hacia los más pobres. Por consiguiente, los dardos apuntaron al Estado y a la necesidad de regular el sistema de libre mercado que rigió en el país, a través de una adecuada legislación social que promoviera y asegurara el progreso y adelanto material de todos los sectores.

Una tercera tendencia, fue la corriente socialista, impulsada por sectores pertenecientes a la clase trabajadora. Para este sector, los problemas sociales fueron consecuencia de la propia existencia del Estado liberal y del sistema capitalista; y declararon que su solución no pasó por la acción caritativa de la clase dirigente ni por las medidas de corte proteccionista que reclamaron algunos liberales, sino que radicó en la acción y el poder autónomo de los propios trabajadores.

A pesar de sus diferencias, cada una de estas tres corrientes coincidió en la urgente necesidad de otorgar pronta solución a los problemas derivados de la cuestión social, que hacia el año 1920 se convirtió en una preocupante cuestión política, traspasando las fronteras de la opinión pública e insertándose de lleno en los planes del Gobierno y del Congreso Nacional 

Fuente: La cuestión social en Chile (1880-1920) - Memoria Chilena, Biblioteca Nacional de Chile

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