Chile rechaza rotundamente la nueva Constitución
Una amplia mayoría de los chilenos opta por la negativa al texto en el
plebiscito, pero el proceso constituyente no se detiene
El triunfo del rechazo ha sido apabullante.
Venció con comodidad en todas las regiones del país, incluso en la capital, con
el 55% de los votos en un bastión que fue clave en la victoria de Gabriel Boric
en la segunda vuelta de noviembre pasado. Con 7,8 millones de votos, fue la
opción electoral más votada en la historia de Chile, un récord matizado por el
debut del voto obligatorio y la inscripción automática. El 85% de los electores
chilenos salieron el domingo de sus casas para votar.
Inicia ahora una nueva etapa, con un Ejecutivo obligado a mantener vivo el
proceso constituyente pero muy debilitado para imponer sus ideas y hasta la
hoja de ruta. La derecha y buena parte de la centroizquierda política han
convencido a la sociedad de que la propuesta emanada de una convención
constituyente dominada por la izquierda pergeñó “un mal texto”. El presidente
asumió enseguida la derrota y prometió “construir en conjunto con el Congreso y
la sociedad civil un nuevo itinerario constituyente”. “Recojo este mensaje y lo
hago propio, hay que escuchar la voz del pueblo”, dijo.
Esa misma voz
le exige una renovación de Gabinete, necesaria para oxigenar una gestión que
con menos de seis meses en La Moneda ha sufrido un varapalo de grandes
dimensiones. Boric prometió “nuevos bríos”, lo que supone la salida de
ministros de su máxima confianza pero muy desgastados. Muy presumiblemente
cambiará a dos de sus compañeros de ruta y parte de la nueva generación de
izquierda que instaló en su primer anillo de poder: Izkia Siches, la
primera mujer que llegó a Interior, y Giorgio Jackson, su ministro de la Secretaría General de la
Presidencia, que lleva las relaciones con el Congreso.
Una respuesta
fallida al estallido
La nueva
Constitución fue la salida institucional que la clase política ofreció a Chile
para encauzar el malestar
tras las revueltas populares de 2019. Solo tres años después, la gente ha dicho que no es suficiente. El
ambiente de agitación que siguió al estallido dio al nuevo texto un perfil de
cambios profundos, con acento en la paridad de género, la ecología y el reconocimiento de los pueblos indígenas. La
estrella se apagó poco a poco a medida que la convención perdía la confianza de
los chilenos y crecía el temor de aquellos que veían amenazado su statu
quo. Pero ha sobrevivido al proceso la convicción de que la actual
Constitución, redactada entre cuatro paredes durante la dictadura de Augusto
Pinochet, debe ser enterrada.
https://elpais.com/chile/2022-09-05/chile-rechaza-rotundamente-la-nueva-constitucion.html
FEDERICO RIVAS MOLINAROCÍO MONTES
Santiago de Chile -
