Boric y Bolsonaro dibujan dos visiones opuestas de América Latina en la Asamblea General de la ONU
MACARENA
VIDAL LIY|Nueva York|20 SEPT
2022 - 15:58 BRT
El agua y el
aceite. Jair Bolsonaro y Gabriel Boric. Pocos líderes más
opuestos podía ofrecer América Latina como representantes en el estreno del debate de líderes en la 77ª Asamblea
General de la ONU este martes. El trumpista presidente brasileño, en vísperas de
unas elecciones donde las encuestas auguran
su derrota, dibujó un
Brasil idílico, donde los ciudadanos se lanzan a las calles en respaldo de su
líder y la Amazonía goza de excelente salud. El izquierdista jefe de Estado
chileno llamó con urgencia a una mayor justicia social y recetó más y mejor
democracia como respuesta al descontento y la desigualdad.
Se hablaba mucho
en español y portugués en esta jornada inaugural del cónclave mundial de
líderes. La agenda había otorgado a América Latina un gran protagonismo.
Bolsonaro, como es tradicional, era el primero en intervenir en el debate, como
presidente de Brasil. Tras él, a lo largo del día participaban también los
líderes de Chile, Colombia, Paraguay, Honduras, Bolivia, Perú, Guatemala,
Argentina y El Salvador.
El jefe de Estado
brasileño, en modo electoral también desde el estrado del plenario de la
Asamblea General, optó por un discurso en el que iluminó lo que consideró los
logros de su mandato y atacó, aunque sin nombrarlo directamente, a su rival en las urnas, Luiz Inácio Lula da Silva, a quien los sondeos consideran favorito
en los comicios del 2 de octubre.
Bolsonaro
denunció la “corrupción sistemática” de la izquierda y aseguró que cuando esta
ideología gobernó el país, entre 2003 y 2016, se robaron miles de millones de
dólares. “El responsable de eso” —subrayó, en clara alusión a su oponente— “fue
condenado”. No hay que preocuparse, vino a decir, pese a lo que digan las
encuestas: “es el Brasil del pasado”.
En el relato del presidente brasileño, su país nunca ha estado mejor. Han caído la inflación y el desempleo. Acoge a refugiados de Venezuela y otras partes del mundo. Desde el estallido de la pandemia de covid en 2020, 63 millones de personas, o una tercera parte de la población, han recibido asistencia del Gobierno para sus necesidades.
El líder, que despreciaba la eficacia de las vacunas y que el año pasado presumió de no
haberse inoculado, pese a que la asistencia a la Asamblea General lo exigía,
sacó pecho ante el resto de líderes sobre las inmunizaciones en su país. “Hemos
alentado las vacunaciones”, presumió, y hoy día cerca del 80% de la población
se encuentra vacunada, “voluntariamente y respetando las libertades de los
ciudadanos”. No mencionó, por contra, los cerca de 700.000 fallecidos de covid
en el país desde que se detectaron los primeros casos.
La Amazonia bien,
gracias. Según ONG como Imazon, que vigila la deforestación de la mayor selva
del mundo, entre enero y agosto se destruyeron 7.943 kilómetros de bosque. Ello
representa la cifra más alta de los últimos 15 años, y un área equivalente a la de la isla de Puerto Rico. Pero el presidente brasileño, que durante
su mandato ha relajado las leyes medioambientales de su país y es continuo
blanco de las organizaciones ecologistas, ha sostenido que el 80% de la mayor
selva del mundo sigue “intacta y prístina”, pese a lo que digan los medios de
comunicación y los activistas.
Y aunque las
encuestas le concedan en torno a un 33% de apoyo popular, Bolsonaro asegura que
cuenta con el respaldo mayoritario de los ciudadanos. El 7 de septiembre,
sostuvo, “millones de brasileños se lanzaron a las calles, convocados por su
presidente”.
En el terreno
internacional, Bolsonaro ofreció abrir las puertas de su país para “acoger a
los padres y monjas católicos que han sufrido persecución del régimen
dictatorial de Nicaragua”, y se presentó como un defensor incondicional de la
libertad religiosa y de expresión. También aludió al asunto que domina por
activa y pasiva las conversaciones de los líderes en esta semana de reuniones
al máximo nivel: Ucrania. El jefe de Estado brasileño criticó las sanciones
contra Rusia, al considerar que los castigos unilaterales no representan la
mejor vía para solucionar el conflicto. El remedio debe llegar, a su juicio, a
través del diálogo y la negociación.
Sin apenas
transición —separados únicamente por la intervención del presidente senegalés,
Macky Sall—, Gabriel Boric ofreció una visión diametralmente diferente en su
estreno ante la Asamblea General. El jefe de Estado izquierdista, llegado al
poder el 11 de marzo, optó por un relato internacionalista, en el que presentó
una apasionada defensa de la democracia como solución para los problemas
globales.
“Profundizar la
democracia es un ejercicio permanente en el cual solo cabe perseverar y
aprender cada uno de los resultados del otro”, proclamó el presidente chileno,
que recordó el ejemplo de su país como democracia incipiente tras los años de
la dictadura de Augusto Pinochet y que abogó también en contra de la censura y
en favor del respeto a las diferencias de opinión.
“Me rebelo frente
al abismo que algunos pretenden cavar ante la legítima diversidad de opiniones.
Y desde Chile, declaramos nuestra voluntad de ser constructores de puentes ante
esas brechas que nos impiden encontrarnos como sociedades diversas”, señaló.
Si Bolsonaro
había criticado la respuesta occidental a la guerra en Ucrania, Boric criticó
con contundencia la “agresión” de Rusia a Ucrania, que ha disparado los precios
de los alimentos y los fertilizantes, y desestabilizado las economías
mundiales. El líder chileno expresó su compromiso con la justicia y la paz, y
lanzó un llamamiento a la unidad internacional para conseguirlo. “Necesitamos
una nueva América Latina, un Sur Global, en el que fijemos unos objetivos
comunes, justicia y paz”, declaró.
En este sentido,
se comprometió a “realizar las acciones que sean necesarias, y no solo
declaraciones, para detener la injusta guerra de Rusia contra Ucrania y poner
fin a todos los abusos de los poderosos en cualquier lugar del mundo”.
Su discurso no
solo abordó la situación en Ucrania. También aludió al tratamiento a los
palestinos, para los que pidió un Estado propio y que no se conviertan en algo
normal “las permanentes violaciones a los derechos humanos” contra ese pueblo.
Al mismo tiempo, también llamó a garantizar el derecho de Israel a vivir dentro
de fronteras seguras. El joven jefe de Estado reclamó, asimismo, respeto a los
derechos de las mujeres. Dedicó una mención especial a la muerte a manos de la
Policía en Irán de Mahsa Amini el pasado viernes.
En el terreno
interno, aludió a la derrota de la propuesta de nueva Constitución en Chile, la gran derrota de su medio año de
mandato. El rechazo tajante de los ciudadanos, sostuvo, ha representado una
enseñanza: a ser “más humildes”. Y a gobernar “movilizando las capacidades y la
sabiduría de las sociedades”, en vez de pretender “sustituirlas”. “Como
presidente de Chile estoy convencido de que, en un corto plazo, Chile tendrá
una Constitución que satisfaga y nos enorgullezca”, puntualizó.
https://elpais.com/internacional/2022-09-20/boric-y-bolsonaro-dibujan-dos-visiones-opuestas-de-america-latina-en-la-asamblea-general-de-la-onu.html

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