Restaurante “Los Buenos Muchachos”
En el año 1939, don José Ignacio Vivanco Parada con 17 años junto a su madre, iniciaron una artesanal picada en la calle Cumming, donde en un patio trasero de una verdulería que a la vez servía de hogar, atendían a algunos parroquianos que gustaban de los cocimientos de chancho y la chicha de Villa Alegre para acompañar tertulias de naipes y conversación.
Cuando José Ignacio Vivanco Parada concurrió a la Municipalidad a obtener la patente de restaurante al preguntarle al nombre de fantasía les dijo que no tenía, ya que era un local muy pequeño pero como era un requisito esencial para el otorgamiento del permiso decidió ponerle “ Los Buenos Muchachos” en atención a un grupo de clientes que allí se reunían y que eran empleados de la ETC (empresa de transportes colectivos del estado) lo que siempre cantaban la canción que dio origen al nombre del restaurante.
En
los años 60 Los Buenos Muchachos era una picada propiamente tal, donde
sus principales platos eran la pichanga y el arrollado preparados por don
Nacho.
En
esa etapa se unió al trabajo su esposa, Clorinda Bravo, la picada comenzó a
crecer y se hizo conocida en el círculo de la bohemia de escritores, políticos,
periodistas e intelectuales que disfrutaban de largas conversaciones hasta la
madrugada, junto a algún buen mosto y humeantes perniles.
A
fines de la década del setenta junto al restaurante se inició la construcción
del nuevo local, con la ampliación se fue incorporando música y espectáculo
folklórico, además de comenzar a preparar parrilladas, las que se habían
adaptado muy bien al gusto nacional.
A comienzos de los ochenta José Ignacio JR comienza a compenetrarse de la administración del local, dándole un nuevo impulso e incorporando nuevas ideas a la tradicional picada, colocando los cimientos del restaurante que todos conocemos.



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