Oficio de 1809
Prisioneros por ideas revolucionarias
Verificada la prisión de don Pedro Ramón Arriagada y fray Rosauro Acuña,
religioso de San Juan de Dios, en los Cuarteles de Dragones de la Reyna, y de
San Pablo de esta capital, y el comparendo de otros por conversación de
conspiración en la ciudad de Chillán, según instruyen las diligencias adjuntas,
las paso a v. s. para que provea, la correspondiente sumaria, y evacuada me dé
cuenta. Este procedimiento se ha fundado en un denuncio que se me dio con
carácter de verídico, de que en un día del mes de septiembre concurrieron con
don José del Solar en su tienda y ciudad de Chillán, don Clemente Lantaño, don
Jacinto Piedra, don Felipe José de Aciego y don Pedro Ramón Arriagada, quien
después de varias noticias y novedades de Europa que refirieron entre todos,
concluyó expresando que en España ya no había Rey; que José Bonaparte estaba
jurado y coronado por tal, y que estaba gobernando sin impedimento de los
españoles; que la Junta Central era compuesta de unos intrusos, que no eran más
que unos hombres particulares como ellos, a quienes no se debía rendir
subordinación, ni obediencia; que no debíamos vivir sujetos a ellos, y que esta
Junta no trataba más que de mantenernos engañados sin comunicarnos cosa alguna,
y expuestos a una sorpresa; y que hacía muy poco aprecio de este Reino, y que
lo que convenía era que los habitantes, todos a una, tratasen de ser
independientes de todas las naciones, y sacudir el yugo español, haciéndonos
republicanos; que en este Reino no se necesitaba de Rey; que tenían todos los
auxilios proporcionados para construir armas, y las municiones necesarias para
la guerra, y nuestras defensas; y que así como, estos pueblos se hablan
sometido al gobierno español por su propia voluntad, también podían retirarse y
vivir libres de tantas pensiones y pechos que están sufriendo, y que poco
tiempo se pasaría sin que vieren puestos en planta este proyecto. y aunque
alguno de los circunstantes le reconvino sobre tan villanas y traidoras
proposiciones, se sostuvo en ellas, repitiendo que poco tardarían en verse
republicanos.
Que en otro día del mes de agosto, como a las ocho de la noche, estando
de visita en casa de doña Javiera del Solar de la misma ciudad de Chillán, con
don Jacinto Piedra y don Felipe Aciego, suscitó fray Rosauro Acuña, Prior del
Hospital de San Juan de Dios, el mismo plan que produjo don Pedro Ramón
Arriagada a presencia de ellos, de la dicha doña Javiera y sus hijas, y aunque
se lo contradijeron los dos primeros, sostuvo su raciocinio, persuadiéndolos
como lo hizo don Pedro Ramón, lo , útil que sería poner en ejecución el
sistema, y la conveniencia que podía y debía resultar a este Reino de Chile, al
del Perú y Buenos Aires de que tuviese efecto.
Que en aquel pueblo se esparcen de continuo por varias personas, algunas
palabras sueltas inductivas al mismo fin.
Que el subdelegado no tiene la expedición correspondiente para el
desempeño de sus cargos y qué el expresado Arriagada es sujeto de los pudientes
de dicha ciudad, con conexiones con los superiores, y otras personas poderosas
de aquella provincia.
Estos asertos servirán de cuerpo del delito y cabeza de proceso,
observándose en cuanto al religioso Acuña, la concurrencia de la jurisdicción
eclesiástica respectiva a su inmunidad conforme a derecho canónico y Real
Cédula, y para adelantarlo, paso igualmente dos envoltorios cosidos de los
papeles secuestrados que cita remitir el comisionado, a cuya apertura y
reconocimiento acompañar a v. s. el secretario de esta Presidencia, para que
dejando los que conduzcan a la causa, recoja los demás formando inventario de
todos con la debida reserva.-Santiago y noviembre 19 de 1809.-FRANCISCO ANTONIO
GARCÍA CARRASCO. Señor Oidor don Manuel
de Irigoyen.
Fuente
"Memoria
Histórica sobre la revolución en Chile. Desde el cautiverio de Fernando VII
hasta 1814" de Fray Melchor Martínez
http://www.auroradechile.cl/newtenberg/681/article-29967.html
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