miércoles, 13 de julio de 2022

 Terremotos en Chile

Los terremotos han sido una constante en toda la historia de Chile. Ubicado en el llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, Chile es una de las regiones más sísmicas del planeta. Bajo su territorio convergen y subductan las placas oceánicas de Nazca y Antártica bajo la placa continental Sudamericana, provocando periódicamente movimientos telúricos de diversa magnitud que en ocasiones desencadenan gigantescas catástrofes.

En el sector austral del continente, la sismicidad está asociada al proceso de deslizamiento horizontal entre la placa Scotia y la Sudamericana, originando la Falla de Magallanes-Fagnano. Con el pasar del tiempo, los terremotos han pasado a formar parte de la identidad colectiva de los chilenos, quedando registrados en la cultura popular a través de la tradición oral.

Desde tiempos prehispánicos, los pueblos indígenas tejieron una red de interpretaciones simbólicas y religiosas frente a los terremotos. Para la cultura mapuche, por ejemplo, fueron percibidos como manifestaciones de un desequilibrio cósmico que debía ser recuperado a través de ofrendas y ritos propiciatorios a los dioses y a los espíritus de los antepasados. Por su parte, la tradición católica atribuía los terremotos a alguna voluntad o castigo divino, desatándose en gran parte de la población una ola de fervor religioso.

El 8 de febrero 1570 la ciudad de Concepción fue afectada por lo que se ha conocido como el primer terremoto ocurrido en Chile del cual se tenga registro. El movimiento afectó la antigua ubicación costera de Concepción, actualmente Penco. El sismo provocó un tsunami que la población alcanzó a advertir para ponerse a resguardo, por lo que no se registraron víctimas fatales.

Ya durante los primeros años de la conquista, los españoles debieron sentir los efectos devastadores de la actividad sísmica propia del territorio. En mayo de 1647 ocurrió el mayor terremoto registrado en las crónicas coloniales del siglo XVII, el que redujo a escombros la ciudad de Santiago y provocó una aguda crisis económica en un país que, además, había sufrido devastadoras sequías.

Similar impacto tuvo el gran sismo de 1751 en Concepción, que incluso provocó el cambio de ubicación de la ciudad desde lo que actualmente es Penco debido a un gran maremoto (o tsunami). Veintiún años antes, en 1730, ocurrió un terremoto que pudiera ser el de mayor magnitud que haya afectado la zona central de Chile en la última mitad del milenio. Este evento provocó daños que se extendieron entre La Serena y Chillán y también originó un destructor tsunami.

Durante el siglo XIX, dos fueron los terremotos más renombrados: el de 1822 en la zona central y el de 1835 en Concepción y Talcahuano. A ellos pueden sumarse los terremotos y maremotos que afectaron el sur de Perú en 1868 y norte de Chile en 1877, produciendo ambos, graves daños en la ciudad de Arica.

Tempranamente el siglo XX dio muestras que sería un periodo con importante actividad sísmica. Así en 1906, ocurrió uno de los terremotos más desastrosos de la era republicana. Valparaíso, principal puerto, centro financiero y comercial del país, fue destruido casi completamente. La ciudad, llamada "la perla del Pacífico", quedó reducida a escombros y tuvo que ser reconstruida casi totalmente; sin contar los miles de muertos que quedaron atrapados bajo sus ruinas.

Dramáticos fueron también el sismo de Atacama en 1922 y el terremoto de Talca, en 1928 que dio origen a la Ley y Ordenanza General sobre Construcciones y Urbanización que entró en vigor 20 de noviembre de 1935.

En 1939, la ciudad de Chillán y toda la región circundante fueron azotadas por un nuevo sismo originado a 80-100 km de profundidad, no en el contacto entre placas como ocurre con la mayoría de estos eventos, sino que en el interior de la placa subductante (de Nazca). La destrucción fue tal que obligó, tanto a las autoridades como a la población en general, a una mejor planificación y organización en las labores de rescate y reconstrucción. Esto representó la oportunidad ideal para que el parlamento aprobara la creación de la Corporación de Fomento y Reconstrucción (CORFO), institución a través de la cual el Estado dirigió la reconstrucción del país y el fomento de la actividad industrial.

En diciembre de 1949 la región austral del país fue afectada por un terremoto de magnitud 7.7 asociado al deslizamiento transcurriente de la Falla de Magallanes-Fagnano, con una réplica de magnitud 7.3. Tres personas fallecieron producto de un deslizamiento de tierra en San Nicolás. A pesar de que produjo intensidades VII (Escala de Mercalli Modificada) en Punta Arenas, no hubo pérdidas en vidas humanas que lamentar. También, un tsunami moderado provocó fuertes corrientes en los canales y en la Bahía Almirantazgo.

En diciembre de 1950 ocurrió un terremoto de magnitud 8.0 en las cercanías de la ciudad de Calama, constituyéndose en el sismo intraplaca de profundidad intermedia de mayor magnitud ocurrido en el país.

En 1960 un nuevo terremoto, el de mayor magnitud registrado en el mundo -9,5-, devastó las provincias de Cautín, Valdivia, Osorno, Llanquihue y Chiloé, al extenderse la zona de ruptura entre las penínsulas de Arauco y Taitao, por cerca de 100 km. causando graves daños en la ciudad de Valdivia. El sismo fue acompañado por un tsunami que provocó una sucesión de enormes olas que arrasaron con las ciudades costeras frente a la zona de ruptura produciendo víctimas fatales -incluso- en lugares tan alejados como Japón. Asimismo, hubo grandes levantamientos y hundimientos del terreno. Algunas zonas quedaron sumergidas bajo el mar, al mismo tiempo que un derrumbe en el río San Pedro provocó un aumento de volumen del lago Riñiue que, de no haber sido solucionado rápidamente, habría arrasado con lo que quedaba de Valdivia.

Cinco años más tarde, el 28 de marzo de 1965 a las 12:33, la ciudad de La Ligua fue sacudida por un fuerte sismo de magnitud 7,4. El movimiento, cuyo epicentro estuvo situado en las cercanías de La Ligua, fue percibido desde Copiapó hasta Osorno. El pueblo El Cobre fue arrasado en gran parte debido al colapso del tranque de relave ubicado en sus cercanías.

En la década siguiente, la zona norte y central fueron afectadas por un terremoto magnitud 7,8. El movimiento, registrado el 8 de julio de 1971 a las 23:04 minutos, afectó desde Antofagasta a Valdivia, con mayor intensidad en Illapel, Los Vilos, Combarbalá y La Ligua.

En 1985 un nuevo sismo magnitud 8 sacudió la zona central del país. El terremoto puso al descubierto la precariedad de las viviendas de adobe que abundaban en las ciudades y pueblos afectados. Los registros e información obtenidos de este sismo se utilizaron para modificar la norma de diseño sísmico de edificios (NCh 433). A pesar de también tener una magnitud de 8.0, el terremoto de Antofagasta, ocurrido el 30 de julio de 1995, produjo daños menores.

Comenzando el siglo XXI, en 2005 ocurrió un terremoto de magnitud 7.8, en las cercanías de Mamiña, a unos 100 km de profundidad, en el interior de la placa de Nazca, provocando deslizamientos que causaron 12 víctimas fatales y graves daños en la región de Tarapacá.

En 2007 se produjeron los terremotos de Aysén (M6.24) y de Tocopilla (M 7.7) que, pese a no dejar un gran número de víctimas, 12 y 2, respectivamente, causaron enormes pérdidas materiales.

Finalmente, en febrero del 2010 se produjo el segundo terremoto más destructivo en la historia chilena reciente, de magnitud 8.8, cuya zona de ruptura se extendió a lo largo del contacto entre las placas de Nazca y Sudamericana desde Pichilemu por el norte hasta la península de Arauco por el sur. El terremoto y posterior tsunami asociado causó 521 víctimas fatales y 56 desaparecidos -junto a graves daños- en las localidades costeras ubicadas frente a la zona de ruptura como también en Bahía Cumberland, Archipiélago de Juan Fernández. Al igual que los grandes terremotos que han ocurrido desde 1928, también impulsó una actualización de la norma sísmica de diseño de edificaciones.


La actualización de este minisitio se publicó durante el mes de septiembre de 2021 con el apoyo del Centro Sismológico Nacional (Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, Universidad de Chile).

*La cronología de este minisitio se construyó en base a la información del Centro Sismológico Nacional y considera todos los terremotos de magnitud significativa (mayor a 7). Además, solo en los casos que contaban con el dato, se utilizó la escala sismológica de magnitud (Ms) o de momento (Mw). La fuente de esta información está en la pestaña links sección Enlaces externos.

http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-3576.html

martes, 12 de julio de 2022

PRIMER SENADO

El 31 de octubre de 1812, un grupo de 300 vecinos de Santiago aprobó el documento propuesto por José Miguel Carrera como primer Reglamento Constitucional Provisorio. Dicho texto establecía, en su artículo 7, la creación del Primer Senado de Chile, como única cámara legislativa:

Artículo 7º. Habrá un Senado compuesto de siete individuos, de los cuales el uno será presidente, turnándose por cuatrimestres, y otro secretario. Se renovará cada tres años, en la misma forma que los vocales de la Junta. Sin su dictamen no podrá el gobierno resolver en los grandes negocios que interesen la seguridad de la patria, y siempre que lo intente, ningún ciudadano armado o de cualquiera clase deberá auxiliarlo ni obedecerle, y el que contraviniese será tratado como reo de Estado. Serán reelegibles.”

El reglamento también estableció también una Junta Superior Gubernativa, que tendría a su cargo el gobierno interior y las relaciones con otros estados y estaría compuesta de tres miembros, cuyo mandato era por tres años, renovándose uno al final de cada año. Dichos miembros se turnarían en la presidencia de la junta por cuatrimestres y, no podían ser reelegidos hasta pasados los tres años.

El primer Senado estuvo compuesto por 7 senadores, su primer presidente fue el Doctor Pedro Vivar y Azúa y sesionó a partir del 10 de noviembre de 1812. No obstante, fue el segundo presidente del Senado, fray Camilo Henríquez, el considerado padre intelectual del Reglamento Constitucional -junto con los exdiputados Manuel de Salas y Francisco de la Lastra, el doctor en derecho, Jaime Zudáñez; el intelectual guatemalteco, José de Irrisari y los abogados Francisco Antonio Pérez e Hipólito Villegas-…

SENADO DE 1814

Con el nuevo Reglamento para el Gobierno provisorio del 17 de marzo de 1814, nació el Senado Consultivo, compuesto también por 7 patriotas: el respetado canónigo José Antonio Errázuriz, presidente; Salas y Henríquez que venían de las cámaras anteriores, el presbítero José Ignacio Cienfuegos y el futuro campeón del federalismo José Miguel Infante, además de los juristas Gabriel Tocornal y Francisco Ramón Vicuña.

Las cruentas guerras de la independencia sumieron a esta Cámara en un torbellino de sucesivos errores que les impidió ejercer un buen desempeño legislativo. De este modo, tras la derrota militar de Rancagua, el 1 y 2 de octubre de 1814, se inició el período de la Reconquista española que duró hasta la victoria patriota de Chacabuco (12 de febrero de 1817).

En cuanto al Senado el golpe de Carrera contra el director de la Lastra, el 23 de julio de 1814 terminó con la corporación y no hubo otros cuerpos legislativos en Chile hasta 1818.

EL SENADO DE 1818

Tras la victoria de Maipú, a fines de abril de 1818, un Cabildo Abierto pidió a Bernardo O’Higgins que se dictase una Constitución. Una comisión de expertos integrada por Salas, Cienfuegos, Francisco Antonio Pérez y Joaquín Gandarillas, además de José María Villarreal, José María Rozas y Lorenzo José de Villalón elaboró el nuevo texto constitucional.

Surgió entonces, el denominado Senado Conservador compuesto por 5 senadores propietarios, 5 suplentes y 1 secretario. Los senadores titulares fueron Cienfuegos, Pérez y Rozas, además de Francisco de Borja Fontecilla y Juan Agustín Alcalde.

Durante su gestión debieron enfrentar numerosas presiones incluso más allá de sus propias atribuciones para proveer de recursos a la expedición libertadora del Perú, bajo la convicción de O’Higgins de que solo un Perú emancipado garantizaba nuestra propia independencia. Entre 1818 y 1819 aprobó remesas por 500.000 pesos de impuestos extraordinarios e incluso autorizó contratar un empréstito, el que finalmente no prosperó.

Las diferencias económicas se sumaron a los desencuentros entre este Senado y O’Higgins, pues varias veces le habían pedido al director que se celebrasen las elecciones de autoridades prescritas por la Constitución, entre ellas, Gobernadores, tenientes de Gobernadores y Cabildos. Esta discrepancia derivó en un progresivo distanciamiento entre O’Higgins y la aristocracia de la época que intentaba limitar el poder del director.

En 1818, el Senado debió aplicar una facultad constitucional extrema: suspender las garantías individuales, ante reiterados salteos y conatos contra el orden público. En el ámbito legislativo, aprobaba leyes o decretos (no se hacía distinción entre ambos términos) entre ellas, las que organizaron la contaduría mayor que dieron origen al Tribunal de Cuentas, antecesor de la moderna Contraloría y la Tesorería General; las normas que erigieron a Valparaíso como primer puerto del país, con Aduana, zona o almacén franco y diversas garantías para los barcos que lo utilizasen.

SISTEMA BICAMERAL

Este cuerpo legislativo duró hasta 1822 ya que el 30 de octubre de ese año, fue sancionada y promulgada la Constitución Política del Estado de Chile, que creó por primera vez el sistema bicameral (Senado y Cámara de Diputados), aunque debido a los acontecimientos políticos sólo sesionó una Corte de Representantes.

El año 1823 el “Reglamento Orgánico y Acta de Unión del Pueblo de Chile” volvió al unicameralismo mediante un Senado “Legislador y Conservador” que solo duró 4 meses en funciones, en medio de luchas estériles entre el legislativo y el nuevo director, Ramón Freire.

A mediados de 1824 sobrevino la crisis y Freire asumió el poder total. El país cayó en un período de anarquía y fuertes pugnas que desembocaron en la guerra civil (1829-1830) entre pipiolos (liberales) y pelucones (conservadores), y que terminó con el triunfo militar de estos últimos en la batalla de Lircay (abril de 1830).

EL SENADO DE 1828 Y LA CONSOLIDACIÓN DE LAS TRADICIONES

Otra consecuencia de esta prolongada crisis fue el fin del ensayo federal. Pero antes de terminar la anarquía, el vicepresidente de la República el general Francisco Antonio Pinto Díaz, promulgó, el 8 de agosto de 1828, la Constitución Política de la República de Chile.

La Carta generó la creación de una Cámara de Diputados compuesta por miembros elegidos popularmente cada 2 años en la proporción de 1 por cada 15.000 habitantes y una Cámara de Senadores compuesta por representantes de las Asambleas provinciales, a razón de 2 senadores por provincia (16 en total y con poderes por 4 años).

Este Congreso con el cual se inició el Primer Período Legislativo chileno, comenzó a sesionar inicialmente en Valparaíso –en el antiguo templo de Santo Domingo, actual barrio de La Matriz- sin embargo, el 27 de septiembre de 1829, un sismo sacudió violentamente a la ciudad puerto. Los edificios del Cabildo y del templo de Santo Domingo quedaron dañados por lo que se suspendieron las sesiones en dicha ciudad y se tomó la decisión de trasladarse nuevamente a Santiago, al antiguo Tribunal del Consulado, y reanudar las sesiones el 20 de octubre del mismo año.

Para ese entonces el Poder Legislativo y, en particular el Senado, ya tenía varias tradiciones que irían tomando figura y enriqueciéndose con reglas de las distintas Cartas y otras consuetudinarias.

Por ejemplo: llevar “diarios” (actas) desde 1812, sesionar dos veces a la semana ordinaria y extraordinariamente cuando se requiriese (1812) o cuando lo decidiera el presidente o lo solicitara “con causa” algún senador (Cartas de 1814 y 1818) y comunicarse con la Cámara joven o con el Ejecutivo, solo por la vía del presidente (1828).

Acta de sesiones en Valparaíso

A partir de 1828 aparece el quórum para sesionar: la mitad más uno del total de senadores (artículo 40) y también los periodos del año en que el Senado puede sesionar por sí mismo, sin requerir convocatoria previa del Ejecutivo. La Carta de 1828 establece dicho periodo entre el 1° de junio y el 18 de septiembre de cada año, con prórroga máxima de un mes.

Ese mismo texto constitucional por primera vez, permitió que el Senado pudiera disponer libremente sus desembolsos, pero “comunicándolos al Ejecutivo”, a fin de que éste los incluyera en el presupuesto fiscal.

EL SENADO DE 1833

En junio de 1831, el Congreso, que ya entraba en su tercer Período Legislativo, planteó la necesidad de revisar el ordenamiento constitucional de 1828. En septiembre de 1831 fue elegido presidente de la República el general Joaquín Prieto Vial y a su lado se distinguía la personalidad del ministro Diego Portales Palazuelos, quien ya había ejercido como ministro del Interior y de Relaciones Exteriores del también vicepresidente de la República, José Tomás Ovalle Bezanilla, en 1830.

La idea de Portales era instaurar un gobierno fuerte, impersonal, respetable y respetado, contrario a los caudillismos civiles y militares, centralizado en el jefe del Estado. Así luego de la Gran Convención de 1831, llamada para reformar la Constitución de 1828, el 25 de mayo de 1833, el presidente Joaquín Prieto Vial, promulgó la Constitución Política de la República Chilena que regiría al país hasta 1925.

Esta Carta Fundamental consagró un sistema el que el presidente de la República asumió la mayor cuota de poder y decisión, en desmedro del Congreso, también bicameral. El Senado estuvo compuesto por 20 miembros (sobre quienes ejercía gran influencia el presidente de la República) elegidos indirectamente a través de electores; duraban 9 años en sus cargos y podían ser reelegidos indefinidamente.

En cambio, la Cámara de Diputados se elegía por votación directa debido a 1 por cada 20.000 habitantes y sus miembros se renovaban cada 3 años. El Congreso Nacional comenzó a regirse por las nuevas disposiciones constitucionales durante el cuarto Período Legislativo que se inició en 1834.

No obstante, al alero de la Constitución de 1833, la Cámara Alta tenía reservada algunas facultades exclusivas como: aprobar o rechazar las destituciones de empleados superiores que decretara el presidente (artículo 82) y las acusaciones constitucionales que incoase la Cámara contra ciertos altos funcionarios, incluso en el año siguiente a la expiración de su mandato y contra el jefe de Estado (artículos 39 y 83).

El Senado ratificaba las presentaciones de obispos y arzobispos y nos nombramientos de oficiales superiores de las Fuerzas armadas que hiciese el presidente (artículo 39). También era la única Cámara donde podían iniciarse las reformas a la Constitución.

La fuerte institucionalidad de 1833, que se prolongó por casi un siglo, otorgó a la vez, la elasticidad necesaria para amoldarse al devenir político que reservaba al Parlamento un papel cada vez más preponderante.

Respecto a la sede del Poder Legislativo, solo en el último tercio del siglo XIX, el Congreso Nacional pudo contar con un edificio destinado exclusivamente al funcionamiento de sus dos Cámaras.

Bajo las órdenes del arquitecto francés Lucien Henault se delinearon los planos del actual edificio emplazado en los terrenos que habían pertenecido a los Jesuitas, hasta antes de su expulsión del reino, en la manzana comprendida entre calles Compañía, Morandé y Catedral.

El elegante edificio de estilo neoclásico se inauguró el 1 de junio de 1876, durante el gobierno de Federico Errázuriz Zañartu. El ala poniente fue ocupada por el Senado y el ala oriente por la Cámara de Diputados. Entre ambas se encuentra el Salón de Honor, lugar de reunión del Congreso Pleno hasta 1973, fecha en el que se cerró el edificio a raíz del golpe militar.

Con el retorno a la democracia en 1990, la sede del Congreso se trasladó a la ciudad de Valparaíso, al edificio que ocupa actualmente en el barrio El Almendral, en los terrenos que pertenecieron al Hospital Deformes.

En tanto, en las antiguas dependencias se instaló hasta el 2006 la Cancillería. El Ministerio de Relaciones Exteriores lo restituyó luego quedando en manos del Ministerio de Bienes Nacionales.

El 19 de mayo de 2006, y a través de una resolución exenta de este Ministerio, se selló la restitución definitiva del edificio histórico a las autoridades del Congreso.

Este artículo fue elaborado sobre la base de las siguientes fuentes:

-       Cuerpos Legislativos (Recopilación de documentos sobre el Congreso Nacional organizada por Valentín Letelier) 1811, 1812, 1814.

 

-       Historia del Senado de Chile. Editorial Andrés Bello 1995.

Autores: Gonzalo Vial, Pablo Valderrama, David Vásquez

 

-       Manual del Senado 1810-1942. (Documento elaborado por la corporación) Imprenta Universitaria 1942.

 

-       Texto “Recorrido histórico”. Biblioteca del Congreso Nacional 2008.

https://www.senado.cl/antecedentes-historicos-del-senado#vtxt_cuerpo_T0

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