lunes, 20 de junio de 2022

Regiones de chile

Región de Arica y Parinacota

La Región de Arica y Parinacota (XV) se ubica en el extremo norte del país, a una distancia aproximada de 2.000 kilómetros de la capital de Chile. Posee una superficie de 16.873,30 kilómetros cuadrados, equivalentes al 2,2% del territorio nacional. Según el Censo 2017 la población es de 226.068 habitantes y una densidad de 13,4 habitantes por kilómetro cuadrado. Limita al norte con la República del Perú, al sur con la región de Tarapacá, al este con la República de Bolivia y al oeste con el Océano Pacífico, abarcando desde los 17° 30' hasta los 19° 13' de latitud sur aproximadamente. Esta región se caracteriza por un clima donde predomina la escasez de precipitaciones, convirtiéndose en un paisaje de extrema aridez y poca vegetación. Su hidrografía presenta regímenes pequeños y esporádicos, dentro de un relieve irregular en comparación con las tres unidades tradicionales del país.

La capital regional es Arica, existiendo una baja proporción de centros urbanos de relevancia, entre los que se pueden contar un poblado de importancia en la sección alta de la región, conocido como Putre. La capital regional desempeña un rol de consideración en las interrelaciones entre Chile y sus países vecinos, como lo son Perú y Bolivia. Esta interacción se produce fundamentalmente a través de la actividad comercial, la cual se traduce en una constante interacción entre los pasos fronterizos.

Región de Tarapacá

La Región de Tarapacá (I) se ubica en el norte del país, a una distancia superior a 1.800 kilómetros de la capital de Chile. El territorio regional se articula fundamentalmente a través de la ruta 5 Norte, principal eje vial de la región, aun cuando en la actualidad también ha adquirido importancia la ruta costera. Posee una superficie de 42.225,8 kilómetros cuadrados, equivalentes al 5,6% del territorio nacional. Según el Censo 2017 la población alcanzaba los 330.558 habitantes con una densidad de 7,83 habitantes por kilómetro cuadrado. Limita al norte con la Región de Arica-Parinacota, al este con la República de Bolivia y al oeste con el Océano Pacífico, abarcando desde los 19° 13' hasta los 21° 38' de latitud sur aproximadamente. Esta región se caracteriza por un clima donde predomina la ausencia absoluta de precipitaciones, convirtiéndose en un paisaje de extrema aridez y escasa vegetación, llegando a ser una de las regiones más secas del mundo. Su hidrografía presenta regímenes esporádicos dentro de un relieve irregular en comparación con las tres unidades tradicionales del país.

La capital regional es Iquique, ciudad de gran pujanza y desarrollo, en la cual se desarrollan principalmente actividades de comercio e industria sustentadas en la prestación de servicios diversos, y  venta de bienes de consumo, expendidos al amparo de excepciones o franquicias especiales por parte del Estado.

Región de Antofagasta

La Región de Antofagasta (II) se ubica en el norte entre los 21° 28’ hasta aproximadamente los 25° 55’ de latitud sur. La superficie regional presenta una longitud de 500 kilómetros aproximadamente, y abarca un área de 126.049,10 kilómetros cuadrados, equivalentes al 16,67% del territorio nacional. La región limita al norte con la Región de Tarapacá; al sur con la Región de Atacama; por el oeste limita con el Océano Pacífico y al este con la República Argentina. El paisaje de la Segunda Región es similar al de la Región de Tarapacá: ambas presentan clima árido, escasez hidrográfica, poca vegetación y un relieve similar al resto del país. Según el Censo 2017 la población alcanzaba los 607.534 habitantes y una densidad de 4,82 habitantes por kilómetro cuadrado.

Región de Atacama

La región de Atacama (III) se localiza entre los 26° y 29°20´ de latitud sur. Está conformada por tres provincias y nueve comunas, encabezadas por la ciudad de Copiapó (capital regional). Posee una superficie de 75.176,20 kilómetros cuadrados, equivalentes al 9,94% del territorio nacional; limita al norte con la región de Antofagasta y al sur con la región de Coquimbo. Sus características naturales permiten definirla dentro del territorio nacional como una región transicional, puesto que las unidades de relieve básicas presentadas en las regiones del norte aquí comienzan a variar. Su clima y las condiciones hidrográficas permiten que la vegetación sea más abundante que las dos primeras regiones. Según el Censo 2017 la población alcanzaba los 286.168 habitantes y una densidad de 3,81 habitantes por kilómetro cuadrado.

Dentro de las múltiples actividades que presenta la región, destacan con gran importancia dos rubros en particular: la minería y la agricultura. La primera se transforma en la base de la economía regional, asociada principalmente al mineral cobre, y en menor medida al hierro. Además de lo señalado, existen otros tipos de metales preciosos que tienen una participación menor, principalmente oro y plata. Respecto de la agricultura, a partir de fines de la década de los ochenta aumentó la producción agrícola, principalmente enfocada hacia el rubro de la agro exportación.

Región de Coquimbo

La región de Coquimbo (IV) se localiza aproximadamente entre los 29° 20´ y los 32° 15´ de latitud sur. Tiene una superficie de 40.579,90 kilómetros cuadrados, equivalentes al 5,37% del territorio nacional. Según el Censo 2017 la población alcanzaba los 757.586 habitantes y una densidad de 46,23 habitantes por kilómetro cuadrado. Cuenta con tres provincias y 15 comunas, cuya capital regional es la ciudad de La Serena.

Esta región presenta un relieve que mantiene las condiciones de la tercera región; su clima deja de ser desértico para entrar a un clima semiárido lo que permite una variada vegetación. Las características del relieve y orografía permiten el desarrollo de una importante red hidrográfica.

Región de Valparaíso

La Región de Valparaíso (V) se sitúa entre los 32º 02' y 33º 57' de latitud sur y entre los meridianos 70° y 72° W. Ubicada en la zona central de Chile, al norte limita con la Región de Coquimbo, al sudeste con la Región Metropolitana y en su extremo sur con la Región del Libertador General Bernardo O’higgins; en los límites este y oeste se encuentra referenciada por el límite nacional con Argentina ubicado en el gran macizo de la Cordillera de Los Andes y por el Océano Pacífico, respectivamente.

Esta región cuenta con una superficie total de 16.396,10 Km2 que representa el 0,8% del territorio nacional, y un 2,1% del territorio nacional sudamericano. De esta superficie, 394 km2 corresponden a territorio insular compuesto por las islas de Pascua, Sala y Gómez, San Félix y San Ambrosio, y el Archipiélago Juan Fernández compuesto por las islas Alejandro Selkirk, Robinson Crusoe y Santa Clara. Según el Censo 2017 la población alcanzaba los 1.815.902 habitantes y una densidad de 110,75 habitantes por kilómetro cuadrado.

Presenta una transición en relieve y clima, donde se pasa de un semiárido o estepárico cálido a templado de tipo mediterráneo. Su vegetación es variada debido a la mayor presencia de humedad y de un relieve que permite el desarrollo de sistemas hidrográficos de tipo andino y costero.

La Región de Valparaíso es una de las más importantes en diversos aspectos. En sus límites acoge una de las áreas urbanas más importantes del país: la conurbación Valparaíso-Viña del Mar. Además de ello, la región posee dos importantes puertos de embarque de diversos tipos de productos chilenos de exportación: Valparaíso y San Antonio. Además, en la ciudad de Valparaíso se encuentra la sede del Poder Legislativo: el Congreso Nacional.

Región del Libertador Bernardo O'Higgins

La Región del Libertador Bernardo O'Higgins (VI) se localiza en la macrozona central del país, aproximadamente entre los 34° y los 35° de latitud sur. Abarca una superficie de 16.387,00 km2, representando el 2,2% del territorio nacional continental. Sus límites son por el norte la Región Metropolitana de Santiago a los 33°50’ latitud sur, y por el sur la Región del Maule a los 34° 45’ latitud sur, al oeste con el Océano Pacífico y al este con la Cordillera de Los Andes. Posee el relieve característico de nuestra región, su clima es de carácter templado de tipo mediterráneo el que permite la existencia de una vegetación que necesita de tal clima para sobrevivir. Su sistema hidrográfico esta constituido por ríos y embalses de gran importancia.

Su capital regional es Rancagua. La distribución de la población se incrementa en la depresión intermedia, lo que genera la presencia de numerosos poblados y ciudades pequeñas. Según el Censo 2017 la población alcanzaba los 914.555 habitantes y una densidad de 55,81 habitantes por kilómetro cuadrado. La actividad económica se distribuye en diferentes rubros, destacando la actividad agrícola, la industria de los alimentos y la minería como las más representativas. Para recalcar estas características se puede constatar la presencia de un importante yacimiento de cobre, la mina El Teniente. Además son numerosas las empresas transnacionales de productos hortofrutícolas que poseen plantas de empaque para exportación.

Región del Maule

La Región del Maule (VII) se sitúa entre los  34º41' y los 36º33' de latitud sur. Limita al norte con la región del Libertador General Bernardo O’Higgins, al sur con la región de Ñuble, al oeste con el Océano Pacífico y al este con el límite internacional de la república de Argentina. La superficie regional es de 30.296,10 km2, que representa el 4.0% de la superficie nacional, excluyendo el Territorio Chileno Antártico.

Esta región presenta los cinco relieves tradicionales del país con un clima mediterráneo cálido y sub húmedo el que permite la existencia de vegetación nativa y el desarrollo de plantaciones artificiales. Su hidrografía está compuesta por dos sistemas de importancia. Esta región es una de las más características respecto de las costumbres y tradiciones propias del campo de nuestro país. En sus territorios rurales aún es posible encontrar las manifestaciones populares que forman parte del legado cultural nacional, lo que asociado con una agricultura de tipo tradicional aun en muchos sectores, conforman la imagen del Maule.

Su capital regional es la ciudad de Talca, principal núcleo urbano. La población se distribuye principalmente en la depresión intermedia, lo que permite la existencia de numerosos poblados pequeños en las zonas rurales. Según el Censo 2017 la población alcanzó a 1.044.950 habitantes y una densidad de 34,49 habitantes por kilómetro cuadrado.

Región de Ñuble

La Región del Ñuble se localiza cercana al límite sur de la zona central, específicamente entre los 36º00' y los 37º12' de latitud sur. Limita al norte con la Región del Maule, al sur con la Región del Biobío, al oeste con el Océano Pacífico y al este con la República Argentina. Consta con una superficie aproximada de 13.178 km2 representando a la región con menor extensión del país. El paisaje regional presenta las unidades longitudinales clásicas de la zona central de Chile, con presencia de algunos elementos propios como lo es la presencia de una precordillera, de gran relevancia en la configuración espacial de Ñuble. Según el Censo 2017 la población alcanza los 480.609 habitantes y una densidad de 36,47 habitantes por kilómetro cuadrado.

Respecto a las condiciones climáticas, esta zona se podría definir como el último tramo de la región mediterránea de estación seca prolongada del Chile Central. Estas condiciones le confieren un carácter con algunas variaciones extremas según la estación del año. La red hidrográfica de la región se organiza en torno al principal sistema fluvial: el Río Itata. A partir de este drenaje se articulan el resto de las subcuencas y sistemas de escurrimiento menores.

Ñuble a pesar de ser una región nueva dentro de la división político-administrativa del país, es una zona de mucha tradición, la cual se vincula con la imagen más representativa del campo chileno, y en general con el Valle Central de nuestro país. Su sistema urbano posee uno de los ejemplos de conurbación que existen en Chile: Chillán-Chillán Viejo. Su economía se basa en rasgos variados vinculados a la actividad agraria, pecuaria, silvícola, el comercio y los servicios personales.

Además de ello, Ñuble se caracteriza por ser la cuna de grandes personajes, de gran trascendencia en la historia de Chile, como Bernardo O'Higgins y Arturo Prat; o grandes figuras de la esfera cultural como Claudio Arrau, Violeta Parra y Marta Brunet, entre otros.

Región del Biobío

La Región del Biobío se localiza en el límite sur de la zona central específicamente entre los 36º26' y los 38º29' de latitud sur. Limita al norte con la Región de Ñuble, al sur con la Región de la Araucanía, al oeste con el Océano Pacífico y al este con la República Argentina. Consta con una superficie de 24.021 km2 representando el 3,2% del territorio nacional, excluida la Antártica Chilena. Esta región presenta las unidades longitudinales tradicionales del relieve. Según el Censo 2017 la población alcanzó los 1.556.805 habitantes y una densidad de 64,8 habitantes por kilómetro cuadrado. Respecto a las condiciones climáticas, esta zona se define como de transición entre un clima templado mediterráneo cálido y un clima templado húmedo o lluvioso. Estas condiciones permiten el desarrollo de una vegetación muy particular y diferente a la de las otras regiones. La red hidrográfica de la región se organiza a través de la gran hoya del Biobío.

El Biobío es una de las regiones más importantes en el país. Luego de Santiago, el área metropolitana del Gran Concepción es el segundo conglomerado urbano del país. Además de ello, la región es una de las principales concentradoras de importantes actividades económicas. En su interior acoge rubros tan diversos como la siderurgia (Huachipato), la agricultura tradicional, la industria de la celulosa, la actividad forestal, la generación de electricidad, etc. Siendo un espacio de gran relevancia para la historia, la cultura y las artes, el Biobío no sólo concentra importantes centros de educación universitaria, como la propia Universidad de Concepción, sino que también posee amplios espacios en el desarrollo de las culturas originarias de Chile, con gran presencia de población mapuche y pehuenche, claros ejemplos de la mixtura en la conformación de esta región.

Región de la Araucanía

La Región de la Araucanía (IX) se ubica entre los 37º35' y los 39º37' de latitud sur, desde el límite con Argentina hasta el Océano Pacífico. Las características físicas de la región están dadas por la continuidad de las principales unidades de relieve del país, es decir; Cordillera de los Andes, depresión intermedia, Cordillera de la Costa y planicies litorales. Esta región posee las mismas características del relieve de la Región del Bío Bío; el clima presenta características transicionales, ya que se degrada el clima templado mediterráneo húmedo, hacia un clima marcadamente lluvioso denominado clima templado oceánico.

Esta región cuenta con una superficie total de 31.842,30 kilómetros cuadrados, equivalentes al 4,2% del territorio nacional. Según el Censo 2017 la población es de 957.224 habitantes y una densidad de 30,06 habitantes por kilómetro cuadrado.

La vegetación que presenta esta región está condicionada por las precipitaciones; es de tipo boscosa densa y abundante. La Región de la Araucanía se caracteriza por la presencia de dos hoyas hidrográficas, las del río Imperial y la del río Toltén.

La capital regional es Temuco, una de las ciudades de mayor desarrollo en el país.

Las principales actividades económicas se vinculan a la agricultura de cultivos tradicionales. Sin embargo, también han comenzado a aumentar su participación e importancia la actividad forestal y el turismo, este último con particular importancia en balnearios como Pucón y Villarrica, entre otros.

Región de los Ríos

La Región de los Ríos (XIV) se ubica entre los 39º15' y los 40º33' de latitud sur, y desde el límite con la República Argentina hasta el Océano Pacífico. Posee una superficie de 18.429,50 kilómetros cuadrados, eqivalentes al 2,4 del territorio nacional. Las características del relieve presentan una gran cantidad de procesos y formas orográficas. Los diferentes agentes que actuaron en el pasado, especialmente los hielos y la actividad volcánica, originaron la mayoría de las formas que encontramos en la actualidad. Es por esta razón que hoy la región se encuentra dividida en dos sectores diferentes.

El clima que presenta esta región es templado oceánico o lluvioso, con la ausencia de período seco. Desde el punto de vista hidrográfico, esta región se distingue por la presencia de una gran cantidad de ríos cuyas características generales son las suaves pendientes. La vegetación está dada principalmente por el bosque lluvioso y la selva valdiviana.

Según el Censo 2017 la población alcanzaba los 384.837 habitantes y una densidad de 20,88 habitantes por kilómetro cuadrado. La capital regional es Valdivia, ciudad de fuerte relación con inmigrantes y colonización, principalmente alemana, que durante fines del siglo XIX comenzaron a asentarse en la zona, generando una ciudad con rasgos tradicionales respecto de su arquitectura, gastronomía y estilos de vida.

Las actividades económicas se involucran principalmente con la industria forestal, el comercio y la prestación de servicios, éstos últimos presentes en aspectos como su universidad y los centros de investigación. Adicionalmente, el turismo y la actividad gastronómica también son importantes rubros asociados con el sector terciario de la economía.

Región de los Lagos

La Región de los Lagos (X) se ubica entre los 40º15' y los 44º14' de latitud sur, y desde el límite con la República Argentina hasta el Océano Pacífico. Las características del relieve de la Décima Región presentan una gran cantidad de procesos y formas orográficas. Los diferentes agentes que actuaron en el pasado, especialmente los hielos y la actividad volcánica, originaron la mayoría de las formas que encontramos en la actualidad. Es por esta razón que hoy la región se encuentra dividida en dos sectores diferentes: Puerto Montt al norte con formas fuertemente influidas por los aspectos lacustres y la otra mitad al sur de la región, con islas y canales.

El clima que presenta esta región es templado oceánico o lluvioso, con la ausencia de período seco. Desde el punto de vista hidrográfico, esta región se distingue por la presencia de una gran cantidad de ríos cuyas características generales son las suaves pendientes que deben enfrentar en su escurrimiento. La vegetación está dada principalmente por el bosque lluvioso.

Según el Censo 2017 la población alcanzaba los 828.708 habitantes y una densidad de 17,06 habitantes por kilómetro cuadrado. Posee una superficie de 48.583,60 kilómetros cuadrados, euqivalentes al 6,4% del territorio nacional.

La capital regional es Puerto Montt, ciudad de gran pujanza e importancia como puerta de ingreso al Chile austral y patagónico. Debido a la gran diversidad de paisajes que presenta la Región de los Lagos, es posible distinguir diversos y muy ricos tipos de elementos culturales: en el norte de la región, una gran tradición colonial y de inmigrantes, en la Isla grande de Chiloé se pueden encontrar las manifestaciones folclóricas y sociológicas más patentes del sur de Chile, mientras que los canales e islas generan una impronta de serenidad y naturaleza en sus habitantes.

Importantes actividades económicas se desarrollan en Los Lagos, en actividades principalmente vinculadas al sector primario de la economía: la ganadería, la acuicultura, la industria forestal. En todas ellas, la región posee un rol de importancia, destacándose principalmente la salmonicultura, la producción de astillas, el ganado bovino y la extracción de mariscos.

Región de Aysén

La Región de Aysén (XI) se ubica entre los 43º38' por el norte y 49º16' por el sur, y desde los 71°06' oeste hasta las aguas territoriales del Océano Pacifico. Esta región tiene una superficie de 108.494,40 km2, representando un 14,3% de Chile continental e insular. Según el Censo 2017 la población alcanzaba los 103.158 habitantes y una densidad de 0,95 habitantes por kilómetro cuadrado.

La configuración de su relieve es muy singular, ya que se caracteriza por la ausencia del valle longitudinal y es reemplazado por gran cantidad de canales marítimos y fiordos. Tiene un clima frío oceánico el cual favorece la formación de vegetación boscosa de especies singulares. Los principales ríos que conforman su hidrografía son los ríos Palena, Baker, Aysén, Bravo y Pascua.

Región de Magallanes y Antártica Chilena

La Región de Magallanes (XII) se encuentra ubicada en el extremo sur del territorio nacional, siendo la más extensa del país. Abarca los territorios sudamericano y antártico. Su sector sudamericano se localiza en la parte sudoccidental del continente desde los 48°36' a los 56°30' de latitud sur y entre los meridianos 66°25' y 75°40' de longitud oeste. Posee una superficie de 1.382.291,10 km2, correspondiendo 132.291,10 km2 a su parte continental y por el Territorio Chileno Antártico, 1.250.000 km2 representando en total al 68,9% de la superficie nacional. A su vez el área sudamericana representa el 17,5% de la superficie nacional, ocupando el primer lugar en superficie seguida por las regiones de Antofagasta y Aysén del General Carlos Ibáñez del Campo. Según el Censo 2017 la población alcanzaba los 166.533 habitantes y una densidad de 1,26 habitantes por kilómetro cuadrado.

Región Metropolitana de Santiago

La Región Metropolitana (RM) es la única región mediterránea y la segunda más pequeña del país. Se ubica entre los 32º55' y 34º19' de latitud sur, y entre los 69°47’ y 71°43’ longitud oeste. Deslinda al Norte y al Oeste con la Región de Valparaíso; al Sur limita con la VI Región; y finalmente el este de la región lo constituye la frontera con la República Argentina. Consta con una superficie de 15.403,20 km2, kilometros cuadrados, equivalentes al 2,0%, del territorio nacional. Según el Censo 2017 la población alcanzaba los 7.112.808 habitantes y una densidad de 461,77 habitantes por kilómetro cuadrado.

En esta región además se encuentra la sede central del Poder Ejecutivo, y en ella se localiza también la máxima instancia del Poder Judicial: la Corte Suprema. Además, aglomera una importante proporción de las empresas e industrias del país.

Región Metropolitana de Santiago — (bcn.cl)

domingo, 19 de junio de 2022

Historia de Isla de Pascua

La historia de la Isla de Pascua, ubicada en medio del Pacífico Sur, siempre ha estado rodeada de un halo de misterio, al ser uno de los lugares más apartados y remotos del mundo.

Mucho se ha especulado a cerca de los orígenes de la civilización que un día fue capaz de esculpir y poner en pie esos espectaculares monumentos de piedra conocidos como moais y la verdad es que muy poco se sabe con certeza sobre los orígenes del pueblo rapanui, cuándo empezó la isla a ser poblada y desde donde llegaron sus primeros habitantes.

Los primeros pobladores de Rapa Nui

Existen dos teorías acerca de quienes fueron esos primeros navegantes intrépidos que encontraron la Isla de Pascua y decidieron instalarse en ella fundando una nueva civilización.

Thor Heyerdahl, científico noruego que dedicó gran parte de su vida a estudiar los patrones migratorios polinesios y su posible vinculación con Sudamérica, sostuvo la idea de que fueron los nativos sudamericanos los que navegaron a través del Océano Pacífico y poblaron la Isla de Pascua.

Para probar su teoría, en 1947 salió de la costa del Perú en una rudimentaria barca de madera –la Kon Tiki– y consiguió arribar a la Polinesia Francesa, siguiendo las corrientes marinas. Aunque su llegada fue bastante más arriba de la Isla de Pascua, sostuvo que saliendo de más al sur de América sería posible llegar a la Isla de Pascua. Esta teoría, bastante refutada desde sus inicios, ha sido negada más recientemente gracias a pruebas de ADN que muestran que los Rapanui tienen genes polinesios y no sudamericanos.

La teoría de población más aceptada y avalada, a su vez, por la tradición oral, cuenta que el rey Hotu Matu’a llegó a la Isla de Pascua proveniente de la mítica isla Hiva, posiblemente en las Islas Marquesas, en algún momento entre los siglos VI y VIII d.C. Se cree que cuando Hotu Matu’a y sus hombres (alrededor de unos 100) desembarcaron en la playa de Anakena, llevando consigo lo necesario para formar una nueva civilización, y encontraron una isla cubierta de palmeras y plantas comestibles, donde también abundaban las aves marinas y los peces.

La tradición cuenta que el Ariki (rey) Hotu Matu’a estableció cuál sería la organización social y religiosa de la nueva comunidad, dictando normas para la construcción de viviendas y monumentos. Aquellos primeros años se habrían dedicado a explotar todo lo que les ofrecía la isla, cultivar especies que ellos mismos habían llevado y a incrementar la población de animales y de seres humanos.

Los moais y las creencias religiosas

Como en toda la Polinesia, en la Isla de Pascua, el culto a los antepasados rigió gran parte de la vida espiritual de sus habitantes. Los rapanui creían que el “mana” (energía espiritual) de las personas importantes continuaba existiendo después de su muerte, y tenía la capacidad para influir en los acontecimientos mucho tiempo después de su fallecimiento, creencia que se hizo tangible en la elaboración de los moais.

Esta es la conocida como etapa clásica, cuando la cultura Rapa Nui alcanzó su máximo esplendor erigiendo enormes altares ceremoniales o Ahu en los cuales se levantaron las enormes esculturas talladas en piedra volcánica, que son el símbolo más característico de la Isla de Pascua. El período de los moais se extendió aproximadamente entre el año 800 d.C. y 1860, cuando el conflicto entre los distintos linajes cambió la historia de la Isla.

Al momento de morir el jefe de una tribu o alguno de sus miembros más importantes, se mandaba esculpir una estatua en la cantera de Rano Raraku, misma que luego sería trasladada hasta la aldea correspondiente, para que proyecte sobre sus descendientes su “mana” o poder sobrenatural, a través de su mirada. Los moais siempre se colocaron mirando hacia su aldea y sus descendientes, no hacia el mar, ya que su objetivo no era protegerlos de amenazas externas sino extender sobre ellos un manto protector.

En la medida que los Rapanui adquirieron más habilidad esculpiendo y transportando los moais, éstos fueron haciéndose más grandes y más estilizados, a diferencia de los primeros que eran más pequeños y toscos; de este modo, el tamaño y la delicadeza de los detalles en la escultura sirven para establecer su antigüedad. De hecho, los moais más grandes que fueron esculpidos en este período, se encuentran todavía inconclusos en la cantera de Rano Raraku. Se calcula que las estatuas más grandes exigieron el trabajo de entre 10 y 20 hombres durante todo un año.

Se cree que entre los siglos XV y XVIII la Isla de Pascua sufrió una crisis de sobrepoblación que originó escasez de recursos y provocó conflictos entre las 12 tribus que la habitaban. La obsesión por construir moais cada vez más grandes fue una de las principales causas de deforestación y falta de alimentos. Estos problemas generaron el decaimiento en la creencia del poder de los moai y por tanto su elaboración no sólo fue abandonada sino que llegaron incluso a derribarlos de sus ahus.

En este momento cobra fuerza el culto al Tangata Manu u Hombre-Pájaro, que se tradujo en lo que hoy conocemos como la Competencia del Hombre-Pájaro como como forma de determinar quién sería el Ariki que gobernaría las tribus por un período de un año. Quien recogiera el primer huevo del manutara (gaviotín apizarrado) desde Motu Nui tendría derecho a gobernar. La Competencia del Hombre-Pájaro se siguió realizando hasta la llegada de los misioneros católicos en 1864.

Los primeros europeos en Isla de Pascua - Casi todo lo que ahora sabemos sobre la cultura rapanui, proviene de la narración que hicieron de sus viajes los primeros europeos que arribaron a la Isla de Pascua.

El primero en llegar fue el explorador holandés Jacob Roggeveen que arribó a la Isla de Pascua procedente del archipiélago Juan Fernández, mientras buscaba la Terra Australis, el legendario continente del Hemisferio Sur que, según las creencias de la época, equilibraba las tierras del Hemisferio Norte.

Roggeveen  avistó la isla, que no aparecía en sus mapas de navegación, el domingo 5 de abril de 1722, y como ese día era domingo de Pascua, bautizó a la isla con el nombre de Isla de Pascua, nombre que ha perdurado hasta hoy. El holandés sólo consiguió estar un día en tierra a causa de los fuertes vientos y, dado que encontró pocas posibilidades de aprovisionamiento, partió con rumbo a Tahiti, continuando con su mítica búsqueda.

Pasaron casi cincuenta años hasta la llegada de nuevos barcos europeos. Esta vez la expedición española dirigida por Felipe González de Haedo llegó desde Perú en 1770 con el fin de reclamar el territorio para España. Lo isleños no opusieron resistencia e incluso algunos jefes “firmaron” un contrato para formalizar el dominio español. La isla fue rebautizada con el nombre de San Carlos en honor al Rey Carlos III y después de seis días, la expedición se marchó. Desde ese momento, nunca más nadie se presentó para hacer efectivo el dominio español sobre la isla.

Cuatro años más tarde, en 1774, el famoso explorador inglés James Cook, llegó a la playa de Anakena en la “Resolution”, con la esperanza de abastecerse de alimentos y agua, pero le fue imposible porque encontraron una isla prácticamente desolada. Cook estaba familiarizado con los pueblos de las islas Sociedad, Tonga y Nueva Zelanda por lo que llegó a la conclusión que los rapanui pertenecían a la misma etnia. En su relato del viaje, James Cook señala que aunque algunos moais todavía se encontraban en pie, muchos de ellos estaban caídos y los ahus dañados, dejando claro que tanto los moais como los isleños estaban en peores condiciones que las reportadas por los españoles. El último año en que un visitante registró haber visto un moai de pie fue 1838.

Hoy se sabe que todas las estatuas fueron derribadas por los rapanui y no a causa de algún desastre natural y son dos las teorías que intentan explicar el por qué los isleños hicieron esto. La primera sostiene que la falta de alimentos ocasionó guerras entre los diferentes clanes y producto de esos enfrentamientos los moais fueron derribados para privar a los enemigos del “mana” o protección que éstos ofrecían. La segunda teoría sostiene que la razón para derribarlos no fue otra que el haber perdido la fe en ellos, después de que a pesar de todo el esfuerzo y los años invertidos en su elaboración, los dioses no los compensaran con los recursos que tanto necesitaban.

Esclavistas y misioneros en Rapa Nui

La lejanía de la Isla de Pascua y el hecho de que no estuviera bajo el protectorado de ningún otro país, la convirtió en blanco fácil de explotadores y esclavistas.

Uno de los peores momentos de la historia Rapa Nui y que casi extingue definitivamente su cultura, fue cuando en 1862 traficantes peruanos incursionaron en la isla, tomaron como esclavos a más de un millar de Rapanui, y los llevaron a trabajar a los depósitos de guano en Chincha. Entre las víctimas de este atropello se encontraban el rey y muchos de los sabios que aún sabían leer y escribir las tablillas Rongo Rongo.

Las protestas internacionales no se hicieron esperar pero el daño ya estaba hecho. Casi todos los Rapanui murieron en Perú o en el viaje de regreso. Sólo consiguieron  volver 15 isleños pero lo hicieron portando el virus de la viruela, lo que terminó de diezmar la población.

La llegada de los misioneros a la Isla de Pascua a mediados de 1860, también causó daños irreparables en la cultura Rapanui. En su afán de convertir a los nativos al cristianismo terminaron con antiguas creencias y ritos ancestrales, así como con la competencia del Hombre Pájaro. No obstante, también gracias a esos primeros misioneros, se tienen relatos de lo que fue la forma de vida en la Isla de Pascua y se salvaron muchos de sus objetos más representativos.

La fragilidad de la Isla de Pascua se hizo notoria otra vez en 1870 cuando el francés Jean-Baptiste Dutroux-Bornier pretendió reclamar la soberanía total de la isla y convertirla en su rancho ovejero para la producción de lana. El francés atacó a los nativos obligándolos a evacuar la isla, muchos de ellos con destino a Tahiti. Se dice que para 1877, año en que Jean-Baptiste Dutroux-Bornier fue asesinado, sólo quedaban en la Isla de Pascua 111 nativos, lo que es una ínfima cantidad en comparación con los 14.000 que llegaron a ser en el momento de su mayor apogeo.

La Isla de Pascua y su anexión a Chile

Durante muchos años, la Isla de Pascua fue considerada lejana y sin valor por todos los países colonizadores, pero cuando Gran Bretaña comenzó a mostrar pretensiones sobre ella (para responder a las manifestadas por Francia), Chile dio el paso definitivo para su anexión.

Policarpo Toro y Atamu Tekena

El 9 de septiembre de 1888, el capitán Policarpo Toro presentó una “Escritura de Cesión” al entonces Rey de la isla, Atamu Tekena. El documento fue escrito en español y en Rapanui pero su contenido era muy diferente en cada uno. Según el texto en español, mediante dicha acta se le otorgaba a Chile “Total y completa soberanía” sobre la Isla de Pascua por tiempo indefinido. Sin embargo su traducción al Rapa Nui sólo hablaba de “protección” a la isla por parte de Chile y de “amistad” entre ambos territorios.

La tradición oral cuenta que cundo Policarpo Toro izó la bandera Chilena, el rey  Atamu Tekena dijo «Al levantar tu bandera no quedas dueño de la isla porque nada hemos vendido; sabemos que el señor Obispo puso a la Isla bajo el protectorado de Chile, pero no se ha vendido nada».

Sin embargo este fue el comienzo de un nuevo capítulo de abusos a los que fue sometido el pueblo Rapa Nui. Durante los primeros años de soberanía chilena, la isla fue olvidada y los isleños quedaron encerrados en ella sin posibilidades de salir ya que Chile no les reconoció la plena ciudadanía hasta 1966.

Pero lo peor llegó en 1903  cuando los Rapanui fueron despojados de sus tierras, las que fueron entregadas en “alquiler” por 25 años a la empresa escocesa-chilena Williamson, Balfour & Co., que se dedicaba al comercio de nitratos y a la crianza de ovejas. La empresa creó la “Compañía de Explotación de Isla de Pascua”, llegando a tener unas 70.000 ovejas que deambulaban libres por la isla, mientras que los isleños fueron recluidos en Hanga Roa para evitar que las robaran. El control de la isla por parte de la empresa ganadera se extendió hasta 1936 cuando el comercio de lana se vio afectado por la Segunda Guerra Mundial, aunque no fue sino hasta 1953 que terminó totalmente el comercio de lana en la isla y la Marina Chilena tomó el control sobre la misma.

La Marina prohibió el uso de la lengua Rapa Nui y no mejoró en nada las condiciones de vida en la isla, lo que fue generando un sentimiento de identidad cada vez más fuerte y que surgieran iniciativas independentistas. Después de muchas luchas, el pueblo Rapa Nui consiguió ser gobernado por un alcalde elegido por ellos, y se les concedieron exenciones de impuestos así como el reconocimiento de que sólo el pueblo Rapa Nui puede ser propietario de la tierra.

A pesar de la convulsa historia de Isla de Pascua, el 16 de enero de 1935 fue creado el Parque Nacional Rapa Nui, que ocupa más del 40%  del territorio de la isla y en diciembre de 1995 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, lo que le permitió acceder a mayores recursos para su financiación y conservación.

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