Las Ramadas
La ramada o
fonda es uno de los sellos distintivos de nuestras celebraciones nacionales.
Estos establecimientos ocasionales, desde sus inicios han expresado una
identidad de raigambre campesina que gira alrededor de la comida, el baile y la
alegría.
En la actualidad, la ramada o
fonda constituye uno de los sellos distintivos de nuestras celebraciones
nacionales. Dentro de las festividades cívicas republicanas, hoy denominadas
"Fiestas Patrias", destaca la temprana incorporación de esta
particular forma de sociabilidad dentro del programa festivo, práctica que
persiste hasta hoy.
Distintas denominaciones han recibido
las ramadas, cuyos orígenes se remontan al período colonial, específicamente al
siglo XVI. Forma de sociabilidad propia de los sectores populares
rurales, la ramada fue trasplantada por los sujetos que se trasladaban a las
ciudades, quienes, una vez instalados en sus arrabales y suburbios,
reprodujeron las costumbres de sus antiguos lugares de residencia.
Así, los vocablos chingana, ramada o fonda hacen referencia a algo más
profundo que un mero recinto físico. Además de ser centros de diversión
genuinamente populares, gestionados principalmente por mujeres, estos
establecimientos ocasionales expresaban una identidad de raigambre campesina,
conformada de manera independiente a las elites económicas y políticas de la
época.
Además de constituir un lugar de entretención esporádica, las ramadas
fueron desde época colonial el escenario de diversos eventos de índole familiar,
lúdica o religiosa, dada la facilidad con que podían ser levantadas. Al igual
que muchas otras instancias de esparcimiento, estas reuniones populares eran
amenizadas con música, canto y baile, y en ellas era infaltable la
costumbre de consumir alcohol.
Con la instauración de la República en las primeras décadas del siglo
XIX, las fiestas cívicas recién instauradas se presentaron como una nueva
oportunidad para que el mundo popular reprodujera su particular forma de
festejo. Entonces se produjo un proceso espontáneo de apropiación de esta
fiesta por parte de la clase dirigente, pues percibió la fuerza social que
había tras esta costumbre popular y lo conveniente que resultaba para inculcar
sentimientos de adhesión a la nación chilena. La persistencia de esta forma de
celebración hasta nuestros días se explica en parte por esta actitud del grupo
dirigente que la transformó en la expresión más emblemática del programa festivo
republicano, aunque luchó por distanciarla de eventos de tipo religioso.
En efecto, la mayoría de las celebraciones patrias del siglo XX contemplaron la
inauguración de fondas y ramadas como parte oficial del festejo, a diferencia
de los programas oficiales del siglo XIX, que solo hacían referencia a
regocijos, volantines, carreras y música, sin mencionar específicamente estos
recintos de entretención popular. El carácter institucional que adquirieron las
ramadas como manifestación oficial de la identidad patria, se aprecia en
ocasiones como la inauguración de la fonda oficial del Parque O´Higgins en
Santiago, evento al cual anualmente acuden autoridades cívicas y
gubernamentales, encabezadas por el presidente de la República.
http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-3545.html